... y sigo sin noticias del concesionario.
Volví a llamar. Porque soy así y porque quiero lo que es mío. Y porque si alguien me da su palabra al menos quiero que se entere de que no la ha cumplido. Fue el martes.
"Sí, el viernes llega el camión", me dijeron. Hoy es viernes. Y aunque me aseguraron por activa y por pasiva que en cuantito que llegara me llararían, aún no lo han hecho. ¿Eso significa que no la han recibido todavía? Eso me temo.
Y me temo también que como me llamen a partir del martes se van a comer la moto. Ya no la recogeré hasta pasadas las vacaciones. No estoy dispuesta a tener la moto sin estrenar en un garaje que no voy a pisar durante semanas.
Sigue siendo viernes. Y aquí nadie llama.
viernes, 20 de julio de 2007
martes, 10 de julio de 2007
La segunda en la lista
Hay cosas a las que uno no puede resistirse, como saber en qué barco de qué mar se encuentra tu moto.
Como he dicho, no pude resistirme, y ayer llamé al concesionario.
- Hola... Tenía encaragada una Venox...
- ... Sí, plata.
- No, negra.
- Bueno... negra, da igual. ¿Ya tenéis el carné?
- Eh... sí. Por eso llamaba.
- No la tenemos todavía.
- ¿Puedes consultar el estado del pedido?
- Sí, en ello estoy... A ver... vendrá a finales de esta semana o principios de la que viene.
- "Esto ya me lo conozco" -pienso-. Vale, a finales de esta semana o principios de la que viene...
- Sí. En cuanto esté no te preocupes que te llamamos. Estás la segunda en la lista.
- Ya.
- Sí, en cuanto esté te llamamos.
... Volveré a llamar. El lunes. Porque el lunes es "principios de la que viene", ¿no?. O quizás el viernes. Total, es "finales de esta"...
Como he dicho, no pude resistirme, y ayer llamé al concesionario.
- Hola... Tenía encaragada una Venox...
- ... Sí, plata.
- No, negra.
- Bueno... negra, da igual. ¿Ya tenéis el carné?
- Eh... sí. Por eso llamaba.
- No la tenemos todavía.
- ¿Puedes consultar el estado del pedido?
- Sí, en ello estoy... A ver... vendrá a finales de esta semana o principios de la que viene.
- "Esto ya me lo conozco" -pienso-. Vale, a finales de esta semana o principios de la que viene...
- Sí. En cuanto esté no te preocupes que te llamamos. Estás la segunda en la lista.
- Ya.
- Sí, en cuanto esté te llamamos.
... Volveré a llamar. El lunes. Porque el lunes es "principios de la que viene", ¿no?. O quizás el viernes. Total, es "finales de esta"...
sábado, 7 de julio de 2007
Se vende moto

No. Ni me he vuelto loca ni la moto que vendemos es la Venox.
Nuestra aventura motoril comenzó el septiembre pasado, cuando compramos una Rieju RS2 NKD de color azul. Hacernos con ella fue toda una aventura. La compramos en el mismo concesionario que la Venox, en Motos Basi.
La vimos allá por principios de agosto. La encargamos por impulso, otra vez. Mi marido -iba a ser el principal usuario de la moto- ni siquiera tenía la licencia para conducirla. La queríamos para hacer el rodaje en verano. Para que él ensayara sin demasiado tráfico... Pero a veces las cosas no salen como uno las tenía planeadas. Y la motó llegó a nuestras vidas un mes y medio más tarde (tras millones de llamadas, cabreos y demás con los del concesionario).
Aun así, llegó. Como todo, fue cuestión de tiempo. Y hemos disfrutado de ella como niños con la caja de un juguete nuevo. Ahora llega el momento de deshacernos de ella. Y con pena. Pero es que no podemos pagar un seguro a todo riesgo de coche, el de un ciclomotor y luego el de la moto nueva. Es demasiado.
La Rieju (yo la llamo la hormiguita azul) tiene 1.000 kilómetros. La semana pasada la llevamos al taller oficial para hacerle la revisión y ayer -por fin- pudimos ir a recogerla. Carburador nuevo, fuera todos los topes... ¡Ahora va como un tiro! Justo ahora. Si supiera que nos queremos deshacer de ella por 1.100 míseros euros nos dejaría tirados en la primera curva. Pero esta moto de 50 cc no es así. Nunca nos dejaría tirados. Aunque solo sea por lo bien que la hemos tratado: ni un rasguño tiene en la chapa, ni un solo día ha dormido a la intemperie, ni un solo acelerón de más...
Se vende moto. ¿La quieres? De momento... sin noticias del concesionario.
Nuestra aventura motoril comenzó el septiembre pasado, cuando compramos una Rieju RS2 NKD de color azul. Hacernos con ella fue toda una aventura. La compramos en el mismo concesionario que la Venox, en Motos Basi.
La vimos allá por principios de agosto. La encargamos por impulso, otra vez. Mi marido -iba a ser el principal usuario de la moto- ni siquiera tenía la licencia para conducirla. La queríamos para hacer el rodaje en verano. Para que él ensayara sin demasiado tráfico... Pero a veces las cosas no salen como uno las tenía planeadas. Y la motó llegó a nuestras vidas un mes y medio más tarde (tras millones de llamadas, cabreos y demás con los del concesionario).
Aun así, llegó. Como todo, fue cuestión de tiempo. Y hemos disfrutado de ella como niños con la caja de un juguete nuevo. Ahora llega el momento de deshacernos de ella. Y con pena. Pero es que no podemos pagar un seguro a todo riesgo de coche, el de un ciclomotor y luego el de la moto nueva. Es demasiado.
La Rieju (yo la llamo la hormiguita azul) tiene 1.000 kilómetros. La semana pasada la llevamos al taller oficial para hacerle la revisión y ayer -por fin- pudimos ir a recogerla. Carburador nuevo, fuera todos los topes... ¡Ahora va como un tiro! Justo ahora. Si supiera que nos queremos deshacer de ella por 1.100 míseros euros nos dejaría tirados en la primera curva. Pero esta moto de 50 cc no es así. Nunca nos dejaría tirados. Aunque solo sea por lo bien que la hemos tratado: ni un rasguño tiene en la chapa, ni un solo día ha dormido a la intemperie, ni un solo acelerón de más...
Se vende moto. ¿La quieres? De momento... sin noticias del concesionario.
Etiquetas:
ciclomotor,
concesionario,
rodaje,
seguro,
talleres
jueves, 5 de julio de 2007
Prueba superada

8:30 de la mañana. Un frío que pela. Nosotros y cinco compañeros más. Jefatura Provincial de Tráfico.
¿El circuito? En cuesta. Los conos no son conos, sino palos como los que se usan en las pistas de esquí. La rampa no es de cemento, sino de acero. ¿Más incovenientes? Los nervios. Sobre todo, los nervios.
Dicen mi nombre por el altavoz. Me preparo. Arranco la moto y empiezo a dibujar mentalmente el circuito en mi cabeza: "Meto primera. Tomo el primer cono por la derecha (lo dejo a mi izquierda, por tanto). El siguiente por la izquierda...".
Sin percances. Superé todas las pruebas. Y una vez acabado el examen, cuando tienes que bajarte de la moto para colocar el palito de nuevo en su sitio, tuve que usar las dos manos de lo mucho que me temblaban. Hacía frío. Las manos no sudaban. Pero temblaban. Y mucho.
Ya tengo el carné de conducir (en quince días, más o menos, me lo darán). Pero seguimos sin noticias del concesionario...
miércoles, 4 de julio de 2007
Cuenta atrás para el día D

Meto primera. Tomo el primer cono por la derecha (lo dejo a mi izquierda, por tanto). El siguiente por la izquierda... y así hasta cinco. Después, el trebol. Bordeo el primer cono interior por la izquierda (lo dejo, por tanto, a mi derecha). Un giro cerrado a la izquierda sobre el primer pivote; a la derecha sobre el segundo; y el último por la izquierda.
La rampa. Un bordilo de... ¿cuatro centímetros de alto? Por un ancho por el que no cabe la rueda trasera. Son seis metros de sudor frío. En las manos. Sobre todo en las manos. En la derecha, para ser más exactos.
Superado esto, el pasillo es un paseo. Acelerón en primera. Cambio a segunda. Acelerón de nuevo, y freno. Freno y embrague. Solo hay que tirar un palo. Como tires el segundo, prueba terminada. Suspeso, claro.
Mañana a partir de las nueve de la mañana es la prueba de fuego. Mientras, sin noticias del concesionario.
La rampa. Un bordilo de... ¿cuatro centímetros de alto? Por un ancho por el que no cabe la rueda trasera. Son seis metros de sudor frío. En las manos. Sobre todo en las manos. En la derecha, para ser más exactos.
Superado esto, el pasillo es un paseo. Acelerón en primera. Cambio a segunda. Acelerón de nuevo, y freno. Freno y embrague. Solo hay que tirar un palo. Como tires el segundo, prueba terminada. Suspeso, claro.
Mañana a partir de las nueve de la mañana es la prueba de fuego. Mientras, sin noticias del concesionario.
martes, 3 de julio de 2007
Mi Venox

Hola, Mundo!
Cuando uno tiene por fin algo que ha estado esperando durante mucho tiempo... lo menos que puede hacer en estos tiempos que corren es "dedicarle" un blog. Y eso es lo que pretendo con este espacio.
Para empezar (y si es que has llegado a esta página de casualidad), te diré que tiene 26,6 caballos, que alcanza los 144 kilómetros por hora y que tiene una figura enviadiable. Venox es una moto de de 250 cc fabricada por Kymco. Está disponible en plata, azul o en negro (como la que estamos esperando).
Es el primer post de este blog y ya tengo que desmentir cosas que he dicho. "Cuando uno tiene por fin...". Ese es mi deseo pero por desgracia aún no se ha cumplido. Es cierto que mi marido y yo la hemos comprado. Es cierto también que en breve -espero- nos llamarán del concesionario para que vayamos a por ella. Y es cierto que a lo mejor tenemos que decirles que se la queden un poco más, porque a nosotros eso de planear las cosas de forma racional a veces se nos va de las manos, como en este caso.
Y es que todavía no tenemos el carné de conducir. La moto sí, pero el carné, no. Nos examinamos (después de haber subido dieciochimil veces por la maldita rampa y habernos caído diecisiete mil novecientas noventa y nueve) este jueves. Y estamos rezando, y mucho, para que al menos uno de los dos complete el circuito con éxito y podamos disfrutar de la moto este verano.
Cuando uno tiene por fin algo que ha estado esperando durante mucho tiempo... lo menos que puede hacer en estos tiempos que corren es "dedicarle" un blog. Y eso es lo que pretendo con este espacio.
Para empezar (y si es que has llegado a esta página de casualidad), te diré que tiene 26,6 caballos, que alcanza los 144 kilómetros por hora y que tiene una figura enviadiable. Venox es una moto de de 250 cc fabricada por Kymco. Está disponible en plata, azul o en negro (como la que estamos esperando).
Es el primer post de este blog y ya tengo que desmentir cosas que he dicho. "Cuando uno tiene por fin...". Ese es mi deseo pero por desgracia aún no se ha cumplido. Es cierto que mi marido y yo la hemos comprado. Es cierto también que en breve -espero- nos llamarán del concesionario para que vayamos a por ella. Y es cierto que a lo mejor tenemos que decirles que se la queden un poco más, porque a nosotros eso de planear las cosas de forma racional a veces se nos va de las manos, como en este caso.
Y es que todavía no tenemos el carné de conducir. La moto sí, pero el carné, no. Nos examinamos (después de haber subido dieciochimil veces por la maldita rampa y habernos caído diecisiete mil novecientas noventa y nueve) este jueves. Y estamos rezando, y mucho, para que al menos uno de los dos complete el circuito con éxito y podamos disfrutar de la moto este verano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)