... y sigo sin noticias del concesionario.
Volví a llamar. Porque soy así y porque quiero lo que es mío. Y porque si alguien me da su palabra al menos quiero que se entere de que no la ha cumplido. Fue el martes.
"Sí, el viernes llega el camión", me dijeron. Hoy es viernes. Y aunque me aseguraron por activa y por pasiva que en cuantito que llegara me llararían, aún no lo han hecho. ¿Eso significa que no la han recibido todavía? Eso me temo.
Y me temo también que como me llamen a partir del martes se van a comer la moto. Ya no la recogeré hasta pasadas las vacaciones. No estoy dispuesta a tener la moto sin estrenar en un garaje que no voy a pisar durante semanas.
Sigue siendo viernes. Y aquí nadie llama.
viernes, 20 de julio de 2007
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